…usted estaría en la cárcel”.
Lo escuché en el pleno del pasado día 22 de junio, e iba dirigido al Sr. García Fuentes. Hasta hoy, varias veces he vuelto a escucharla en mi memoria, y pienso que describe fielmente una realidad: la de la ciudad de Motril.
Tras salir de uno de los exámenes de mi último año de conservatorio, acudí a un pleno del consistorio motrileño en el que se iba a tratar el tema de la disolución de la banda de música de Motril. Al parecer, la oposición iba a proponer, como último intento para salvar la banda sin llegar a los tribunales, la negociación para que dicha formación no desapareciese, con la mediación de la inspección de trabajo. Y tras varias horas escuchando los puntos de la orden del día, ese momento llegó.
Casi tenía el corazón en la boca al pensar que sí, que a la hora de la votación, ese “SI” tan esperado iba a llegar, y que el equipo de gobierno iba a rectificar y no dejaría a Motril sin su estimada Banda de Música, la misma que desde muchos años a adornado atardeceres en la plaza de la Aurora, y alegrado mañanas de sábado en la de las Palmeras, regalando a los viandantes un momento de cultura y de historia musical.
Casi. Y digo casi porque en seguida pasó como en las películas en las que una escena de rosa de repente se nubla y suena música tenebrosa. Pero lo que más me impactó fue que en cuanto se empezó a debatir sobre el tema, el alcalde Carlos Rojas abandonó el salón de plenos con un puñado de gusanitos en la mano…
Ante esta escena surrealista pocas esperanzas cabían. El concejal de educación argumentó esta masacre musical con datos inciertos e intentando salir del paso haciéndose el entendido. Y a la voz de “¡mentira, mentira!” de algún afectado que se encontraba presente tras de mí, raudo salió en su defensa el Sr. García Fuentes. ¿Se imaginan a un panadero hablando de cómo se debe operar a corazón abierto?... más difícil aún: imaginen al Sr. García Fuentes hablando de música y cultura musical. No hizo más que mentir y descubrir su desconocimiento y falta de sensibilidad hacia el arte. Y aun a sabiendas de que se encontraba ante personas que han dedicado su vida, su tiempo y sus conocimientos de pleno a la música.
Fue en ese momento cuando aquella frase sonó. Y si. Definitivamente creo que tiene razón.
Con cifras que nada tienen que ver con la realidad y con unas intenciones difíciles de conocer, la vara de mando del Ayuntamiento de Motril va a dejar pasar una Banda de Música que hasta ahora ha sido un referente en la provincia granadina y que ha aunado hasta el día de su despido a buenos profesionales y futuras promesas de la música no solo a nivel de la provincia.
Esperemos que no sea demasiado tarde cuando en Motril se llore la ausencia de su banda. Pero la vida es así; nadie es profeta en su tierra, y los homenajes y títulos se dan sobre el lecho funerario.
L.W.V.